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Curiosidades del mundo del papel

Si te suena haber utilizado alguna vez —o tan solo conocido— la marca de papel Elefante, es que tienes más años de los que te gustaría reconocer. Pero no nos vamos a remontar tan lejos en el tiempo, aunque un poco sí en el espacio. Vamos a viajar hasta Tailandia.

El papel se fabrica a partir de fibras vegetales, pasta de madera, telas, cereal, algodón… Ahora, gracias a la peculiar actividad de reservas de elefantes del sudeste asiático, sabemos que también se puede hacer papel a partir de los excrementos de elefante.

La fórmula es sencilla. Cada animal come unos doscientos kilos de alimento al día. Parte es orgánico —sobre todo frutas—, parte es vegetal. Buena parte de lo que se come se debe expulsar después de procesado. En el caso de los paquidermos, más de cincuenta kilos diarios. ¿Qué hacer con esa enorme cantidad de materia? De primeras, separar lo orgánico de lo vegetal. Lo primero nos servirá de abono. Lo segundo, después de hervir, desinfectar y mezclar con cáscara de coco o papel reciclado, se extenderá en una bandeja de secado para que expulse la humedad a través de un tamiz o colador. Mediante su manipulación, prensado y secado se consigue una lámina artesanal, rugosa e imperfecta, pero que, una vez seca y golpeando la bandeja, se despega cuidadosamente en forma de lámina de papel. No servirá para la producción industrial, pero tiene su especificidad y su encanto. Los locales lo utilizan para hacer cuadernos, marcos, figuritas o láminas de papel «de elefante».

Lo que se dice reciclar en serio.

Papel a partir de excrementos de elefante