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El libro y el papel

landero

Hablar por hablar, escribir por escribir. Ese parece ser el leitmotiv de este libro. Un pequeño grupo de huéspedes se ha quedado aislado en un establecimiento de montaña. Están cercados por la nieve —la borrasca Filomena— y deciden contar y compartir cosas que han conocido o les han pasado. Se suceden así pequeñas y deliciosas historias, esas de recorrido corto que forman parte de lo cotidiano y adquieren vuelo gracias al excelente oficio de Luis Landero. Un libro gozoso y bien estructurado, aunque tal vez no trascendente, como todo entretenimiento que se precie. Parece como si el mismo autor lo declarase por boca de uno de sus personajes:

«—Pero hay novelas donde apenas ocurre nada, y que son muy buenas novelas, y muy entretenidas. No todo van a ser historias deslumbrantes, con intrigas y fantasías —dice Santos» (p.215).

El extracto que hemos destacado (p.135) es una declaración de amor al papel y al libro que compartimos con Landero.